León el Africano

 

 

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Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía …

La frase citada es realmente atribuida a Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi y usada por Amin Maalouf para iniciar su relato.

En una época de crisis en la que dos grandes imperios pugnan por la supremacía en el Mediterráneo, Hasan, nacido en Granada poco antes de 1492 y más conocido como León el Africano, emprende una extraordinaria peregrinación que, guiada por su pasión de vivir, lo llevará a la misteriosa ciudad de Tombuctú, a los quince reinos negros situados entre el Níger y el Nilo, y a la deslumbrante Constantinopla. Finalmente, sus conocimientos y experiencias, donde se funden la cultura oriental y la occidental, el mundo cristiano y el del islam, serán puestos al servicio del papa León X y de Julio de Médicis.

El libro llena con su relato los episodios históricos, muchos de ellos ignorados pero que el autor recrea, que se dan en la época en que vive su personaje y lo hace aparecer con tres Papas: León X, Adriano VI y Clemente VII; con dos emperadores otomanos, Selim I y Suleimán el magnífico. También aparecen en el relato Boabdil (Muḥammad XII) el último rey moro de Granada; Fernando II de Aragón, rey de España y Francisco I de Francia, así como el pintor renacentista Rafael Sanzio y otros personajes de la época.

Dividido en cuatro secciones, cada una organizada cronológicamente para dar la secuencia vital de León el africano. Cada una de esas partes está titulada con el nombre de la ciudad en donde se lleva a cabo la acción de la novela: Granada, Fez, El Cairo, y Roma. Pletórica de hipótesis biográficas y de episodios históricos, la novela discurre en el mundo del Renacimiento y en la declinación del Islam, mientras el Imperio otomano vivía la esperanza de restablecer la unidad de los musulmanes y amenazaba infructuosamente a Europa.

La novela explora las confrontación entre el Islam y la Cristiandad y la influencia mutua de ambas religiones en los pueblos en donde aún prevalecen.

Tal y como plantea Jorge Díez en su blog “Mis últimas lecturas”: “esta novela (es) un canto a la tolerancia, a la religión bien entendida, a la comprensión del porqué de la estupidez humana, la intransigencia y la ambición. Excelentemente escrita en el ritmo pausado tan habitual de los escritores árabes, Amin Maalouf nos introduce con respeto en la visión de un momento histórico bien conocido por nosotros, los cristianos, desde la óptica europea, pero esta vez a través de los ojos de un musulmán de mente abierta, aventurero, gozador de la vida. Una demostración de que la única patria es la tierra que pisamos y la única lengua válida aquella que nos permite acercarnos al otro. Una muestra de que la perdida de la identidad por la acogida entusiasta de una nueva no sólo no nos empobrece, sino que nos colma de sabiduría, vida e inteligencia para comprender. Un canto de aceptación de las visicitudes tras el prisma de la esperanza y el acatamiento de nuestro destino”.

 

Fuente: Alianza, Wikipedia

 

 

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