Hablando de Jane Eyre

Jane Eyre.

“No fue posible salir a pasear aquel día…”

Nuestro autor del mes de Marzo, G. K.Chesterton en su libro Twelve Types, nos avisaba en una reflexión sobre Charlotte Brontë, que Jane Eyre es quizás el libro más verdadero que se haya escrito por su esencial fidelidad a la vida y no a las apariencias, por su fidelidad a la emoción que es el mínimo irreductible, el germen indestructible de la vida.

Casi todos los miembros de nuestro club habíamos leído ya Jane Eyre, algunos incluso más de una vez, y, sin embargo, ha vuelto a sernos grata esta lectura. Nos planteamos sobre el realismo de esta obra, sobre sus personajes, tan malos los malos y tan buenos los buenos. Sobre sus maravillosas descripciones del paisaje. Sobre la forma en que está narrada por su autora que nos interpela a los lectores, que nos cuenta y nos oculta datos, que nos aterroriza y nos consuela.

Pese a ser una obra tan conocida admite lecturas diferentes según cambia la edad y las circunstancias de los lectores.

El debate fue apasionante como siempre.

Quisimos darle una interpretación poética y elegimos un pequeño objeto que representara esta novela o a este personaje. Jane se representó como una pequeña tortuga de marfil, un ramito de lilas, una cadena, un lápiz de color verde, un ramo de brezo, una varita que las termitas y el rio han adornado, una pequeña piedra gris con dibujo de liquen, y un ausente corazón con patas.

Esta obra como casi todas las grandes obras, lleva dentro una biblioteca. El libro de Job, Macbeth, Hamlet, Mucho ruido y pocas nueces, La Tempestad y El sueño de una noche de verano, Los bandidos, están nombrados y recreados dentro de la novela, que copia a veces algunas de sus estrategias y otras son reflexión y ejemplo para Jane. La Biblia, Shakespeare y Schiller. Jane es lectora, como lo era su autora Charlotte Brontë, de ahí, dedujimos, viene todo el conocimiento de estas mujeres que sin salir a penas de los páramos y habiendo muerto tan jóvenes, son grandes eruditas. Han leído y por eso conocen el mundo. Viven dentro de un paisaje agreste pero muy inspirador por la cualidad salvaje que posee. Son indómitas, como el viento, como las estaciones. Son resistentes, íntegras, aunque les cueste la felicidad, porque no concibe felicidad cuyo precio sea negarse a si mismas.

Pero también Jane Eyre es inspiración para obras y escritores posteriores. Ancho mar de los sargazos de Jean Rhis nos sumerge en el mundo de la loca encerrada de la torre, la esposa de Rochester. “Dicen que en los momentos de peligro hay que unirse, y por eso los blancos se unieron. Pero nosotros no formamos parte del grupo. Las señoras de Jamaica nunca aceptaron a mi madre, debido a que era “muy suya, muy suya”, como decía Chistophine…” así comienza esta novela.

Dicen que en las primeras palabras de una novela está la esencia, la voz del protagonista y de la propia historia condensada. NO es la primera palabra de Jane Eyre. Precioso resumen.

Nuestra próxima obra Madame Bobary de Flaubert.

“No puede haber dos mujeres más distintas- dice la compañera que nos ha propuesto esta lectura-  No puede haber dos mujeres más distintas que Jane Eyre y Emma Bobary.

¿Será verdad?

Veremos…

 

 

 

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