El año que duró dos segundos

Año que duro dos segundos,

Inglaterra, 1972. Byron Hemmings tiene once años y discute con su amigo James sobre el inminente ajuste del reloj mundial al movimiento del planeta, que resultará en la adición de dos segundos. ¿Qué cabe en esa fracción de tiempo? ¿Puede afectar a todo lo que hasta entonces ha sido perfecto? ¿Puede entonces también cambiar su brillante futuro, la inexorable exactitud que gobierna su vida y la de su familia? Quizá sí porque, justo cuando el segundero se detiene, la madre de Byron atropella a una niña en bicicleta con su flamante Jaguar, en su apresurada carrera para llevar a los niños a su exclusivo colegio. El accidente tendrá consecuencias en las vidas de todos los implicados. En otro tiempo y otro lugar, el solitario Jim, que trabaja en una cafetería y vive en una caravana, está, de algún modo, misteriosamente conectado con Byron y esos dos fatídicos segundos.

Desde un primer momento sabemos que estas dos ramas narrativas han de confluir, pero nunca nos imaginaríamos que ocurriera de la manera en la que lo construye la escritora. Una gran obra de introspección de personajes en la que nos habla de soledad, la gran soledad que se abate sobre todos los personajes del libro, y de la sencilla forma en la que podemos caer en una esquizofrenia sin vuelta atrás.

La gran maestría de la narradora para introducirnos lentamente, muy lentamente en la piel de los personajes, procede de su experiencia como actriz, escritora y directora teatral. En esta nueva novela de encontramos un texto más volcado en la exploración de las personalidades de los personajes y en su devenir a consecuencia de algo intangible.

La autora hace avanzar el relato con mano maestra, iluminando los rincones más oscuros de las vidas de los personajes en busca de la verdad emocional, hasta culminar en un sorprendente y satisfactorio desenlace que une los dos hilos argumentales. La meticulosidad con la que nos narra los rituales de Jim, la vegetación de las praderas o le dejadez de hábitos de Diana nos hace apreciar su destreza literaria. Merece la pena señalar el homenaje a la teatral “Shirley Valentine” en la figura de Jim hablando con el menaje de cocina o a Raymond Carver, y su “Vidas cruzadas”, en el desarrollo de una tragedia a partir de un insignificante evento.

La historia está ambientada en uno de esos pueblos en los que todos lo saben todo sobre ti, tú no puedes ser menos que las demás madres del colegio, si cometes un error todo el pueblo se enterará… Así, la historia de la familia Hemmings resulta aún más impactante y claustrofóbica al estar situada en un lugar tan cerrado.

“El año que duró dos segundos” trata sobre muchos temas impactantes y actuales como las enfermedades mentales, los malos tratos psicológicos, los problemas en la infancia…, y lo hace de una forma tan amena que su lectura nos durará un suspiro.

Es una obra original y profundamente personal, en la que Joyce explora con compasión los fracasos de los adultos y los miedos de los niños.

 Fuentes:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s