Hablando de Baroja y Borges.

BAROJA Y BORGES

En la sesión del club de lectura del mes de febrero nuestro grupo ha reflexionado sobre dos textos: “Memoria de Shakespeare” de Jorge Luis Borges y “El árbol de la ciencia” de Pío Baroja.

Como suele ser habitual son más las preguntas que nos surgen de las lecturas de los textos que las que podemos respondernos.

En esta ocasión todo el mundo se muestra de acuerdo en la sorprendente calidad de la novela de Baroja, que pese a haber sido leída con anterioridad ahora de nuevo se puebla de significados, no se agota en una sola lectura.

¿Qué hacer con la vida? ¿Cuál es el sentido de esta?¿Es la falta de amor lo que conduce al suicidio de su protagonista?

Tratando un tema tan afín a los que interesan a Unamuno en “Niebla”, la novela que leímos en Enero,  intentamos vislumbrar las diferencias entre las formas de médico frió científico Baroja y el filósofo Unamuno.

Le damos otro motivo a la reflexión leyendo algunos párrafos del libro “El hombre en búsqueda de sentido” de Viktor Frankl.

Con Borges , reflexionamos sobre el Paraíso, lo que significa para cada cual y la metáfora de cazar tigres azules.

Aquí os dejo el poema de los dones que nos habla de sentido del humor de Dios.

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

Otro punto de nuestra reunión del martes fue el debate sobre si es ético o no, leer a autores cuya biografía los señala como seres humanos de un comportamiento reprobable. El ejemplo lo planteamos a partir del autor noruego K. Hamsun en donde discurren, a la vez, un autor excepcional con un sujeto cuyas ideas le llevaron a la cárcel y a ser desposeído de todos sus méritos (entre ellos el premio Nobel) por su posicionamiento en el bando  Nazi durante  la Segunda Guerra Mundial.

¿Es necesario leer la biografía de un autor antes que leer su obra ?

El texto de la próxima reunión que sera el 7 de Marzo es “El hombre que fue jueves” de G. F. Chesterton.

 

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