Hablando de Machado y Chéjov

Rincón de Machado y Chejov

Rincón de Machado y Chéjov

En la sesión del 13 de diciembre hablamos de Abel Martín, Juan de Mairena,  apócrifos, heterónimos, personajes que nos desvelan el pensar que nutre la poesía de Antonio Machado.

A través del Machado filósofo, nos acercamos a la enorme dimensión de  sus poemas, esos tan sencillos que aprendimos en la escuela; a distinguir entre un buen versificador y un poeta; a entrever el significado de ser “en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Quizá esto fue también lo que descubrió Carver en Abel Martín.

Y hablamos de Antón Chéjov (1860) -quince años mayor que  Machado- por quien Carver sentía una profunda admiración.

Algunas de las preguntas que nos surgen de la lectura de El pabellón número 6 son sobre la locura de los personajes que ingresan en el recinto que da nombre al relato: ¿están más o menos locos que los creadores y conservadores de ese lugar inmundo?…

Y de estas a las  preguntas sobre el sentido de la vida, las mismas que se formulan los dos locos protagonistas del magistral relato.

Corrupción, injusticia, dolor, soledad, desamparo, crueldad…

Preguntas, problemas sin resolver, tan actuales hoy como entonces.

Machado y Chéjov nos abren otras puertas, este mes leeremos Niebla  de Unamuno y

El doble de Dostoyevski .

 

 

 

LUZ

A don Miguel de Unamuno, en prueba de mi admiración y de mi gratitud.

 

¿Será tu corazón un harpa al viento,

que tañe el viento?… Sopla el odio y suena

tu corazón; sopla tu corazón y vibra…

¡Lástima de tu corazón, poeta!

¿Serás acaso un histrión, un mimo

de mojigangas huecas?

¿No borrarán el tizne de tu cara

lágrimas verdaderas?

¿No estallará tu corazón de risa,

pobre juglar de lágrimas ajenas?

Mas no es verdad… Yo he visto

una figura extraña,

que vestida de luto ?¡y cuán grotesca!?

vino un día a mi casa.

«De tizne y albayalde hay en mi rostro

cuanto conviene a una doliente farsa;

yo te daré la gloria del poeta,

me dijo, a cambio de una sola lágrima».

Y otro día volvió a pedirme risa

que poner en sus hueras carcajadas…

«Hay almas que hacen un bufón sombrío

de su histrión de alegres mojigangas.

Pero en tu alma de verdad, poeta,

sean puro cristal risas y lágrimas;

sea tu corazón arca de amores,

vaso florido, sombra perfumada».

 

Antonio Machado

 

 

 

 

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